Roderick Navarro
El Blog de Roderick NavarroArchivos para Libertad de Expresión
EL GOBIERNO, EL CIUDADANO Y LA POLÍTICA.
Esta coyuntura donde la democracia no ha satisfecho las necesidades de los ciudadanos en terminos de participación política, pero tambien por la irresponsabilidad del gobierno en atender las demandas del pueblo, ha disociado la relación que debe existir entre el Gobierno, el ciudadano y la política.
La política no puede ser despreciada y ser considerada un insulto, como lo ha hecho ver el Gobierno Nacional, asumiéndola muchas veces como una pérdida de tiempo, algo nocivo para la convivencia o más bien un pasatiempo de orlas populistas, en donde los acuciosos oportunistas satisfacen su sed de poder. Todo Gobierno, tiene el deber de generar el dialogo en una sociedad donde necesariamente todos los ciudadanos y ciudadanas piensan distinto, promover acuerdos colectivos en función de su bienestar y por la acción política empoderar al pueblo del desarrollo de su propio entorno. Al despreciar la política, este gobierno no solamente ha deprimido su respaldo, peor aún, incumple con la responsabilidad fundamental para la que fue electo.
La institucionalidad de este Gobierno está seriamente afectada por crisis y fragilidades, sobretodo en cuanto a la distribución del poder político y económico, y lo poco sostenible que es su aparato productivo. El sistema actual de elecciones es un factor importante que obstaculiza innovar en nuevas formas de hacer política o de establecer un nuevo modelo de Estado donde se proteja al ciudadano de la injusticia generando igualdad y estabilidad en miras a la constitución de un nuevo modelo de desarrollo. Esto constituye además una fractura de la relación del ciudadano con la política como consecuencia de la acción política en negativo de los agentes politizadores y además de la fragilidad en las estructuras que acogen las demandas de los ciudadanos.
En el medio de todo esto y dejando a la adolescencia atrás, muchos iniciamos nuestra experiencia política, donde nos hemos relacionado con esas crisis y fragilidades, haciéndonos participes de demostrar que lo que tenemos no sirve. Esas visiones que nos han motivado a luchar desde hace ya 5 años, nos han hecho vivir de una manera un poco distinta el ser venezolanos. Nosotros hemos dicho desde el primer día que enarbolamos la bandera de Libertad, que no se puede cambiar la historia política de nuestro país si no se construye un camino claro hacia algo diferente: desde la organización y su clara expresión política. Nosotros como generación, somos hijos e hijas de la crisis de los partidos políticos y de este Gobierno militar de derecha, pero en hora buena ya hemos decidido que queremos ser padres de otra cosa.
Lo que en Venezuela estamos haciendo es parte de un aprendizaje colectivo que engloba las experiencias del pasado y que desde nuestra acción política se convierte a muchos niveles, en conciencia ciudadana.
En los pueblos de Venezuela, nos manifiesta la gente su ansiedad y las muchas expectativas de cambio inmediato, pero el Poder lo hemos venido construyendo, desde el primer momento que reclamamos en la calle de forma organizada y con el voto logramos vencer. El poder político, por ahora no lo tenemos y sabemos que tampoco nos lo van a regalar. Hemos venido construyendo un camino con nuestra lucha; sabemos que falta mucho por hacer.
De tal manera que por esta crisis y fragilidad del sistema político venezolano, realizar cualquier reforma de cualquier tipo está condenada al fracaso, y eso lo ha demostrado el actual Gobierno. Estamos resueltos a conquistar el poder y romper esas cadenas que impiden que hayan cambios en el sistema.
Hoy como parte de los nuevos agentes polítizadores que han surgido en el transcurrir de los años, seguiremos acercando más la política al ciudadano y seguiremos luchando porque el Gobierno, sea cual sea, asuma su responsabilidad con el pueblo, dando los primeros pasos para la costitución de la nueva Venezuela que reescribira la historia democratica en el seno de Latinoamérica.
LA POLÍTICA, NO SE ACABA EN EL 2012
El reto que se nos presenta ante la batalla final contra el régimen de Chávez, significa la apertura de un nuevo ciclo en la historia de nuestro país: un proceso de transición política.
Este paso no solo tiene que ser asumido bajo el compromiso expreso de no repetir ese período presidencial, sino que debe ser asumido con la responsabilidad incluso de entregar el poder si fuese necesario en caso de que por ejemplo se dé un nuevo proceso Constituyente para devolver la bicameralidad del Congreso de la República, para garantizar la representatividad de los estados y fortalecer la federación, y también por el tema de la reelección presidencial: restablecer el principio de alternabilidad establecido en nuestra constitución. Asimismo, tiene que ser un gobierno de concertación política, donde se gobierne con esos actores que hacen vida en nuestro país y reconociendo al chavismo como fuerza importante que quedó, y que con ellos, también hay que gobernar, de allí, a que nosotros consolidemos un proceso abierto de reconciliación nacional y de estabilidad. Es necesario además que la separación de los poderes públicos sea un hecho en la práctica de la política y se restituya el estado de derecho en Venezuela. La elaboración y ejecución a corto plazo de políticas emergentes en lo económico, en el tema internacional, energético, salud, educación y trabajo, establecería un proceso de reconducción de la cosa pública a lo que son las necesidades reales del pueblo.
Con este planteamiento, lo que pretendo establecer es que en Venezuela lo que tenemos es un problema agudamente político, no es administrativo ni gerencial, es político y si no es asumido de esa forma, creo que sería una dramática transición lo que podríamos vivir en los próximos años luego de que Chávez salga del poder. Por lo tanto, es importante la madurez política en la batalla final que nos espera de cara al 2012, y necesario los grandes políticos de envergadura para que coadyuven a llevar a la Patria por el camino de la transición pacífica y democrática, al lado de esta generación que se hará responsable de lo que pase en el futuro, pues no fuimos responsables del pasado, mucho menos del presente que vivimos.
Goethe diría “no preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan solo si marchamos por el mismo camino”, y es que la oposición es pluralidad y divergencia, de allí que se complementa y conjuga la fuerza política que vencerá al autoritarismo y al unipensamiento que este gobierno ha querido implementar y que no ha podido hacerlo. Sin embargo, los debates de altura se hacen en el marco del respeto y la sindéresis, no bajo antojos ni empeños que responden a intereses de otro orden y que no pueden estar por encima de los intereses y necesidades de la Patria. No podemos dejarle espacio al cainismo, dejemos eso a quienes ya tienen 12 años promoviendo el odio entre venezolanos.
No quiero establecer ningún tipo de prejuicio ante la discusión de la fecha de las primarias, porque sea cual sea la fecha, lo que debemos es estar seguros de la capacidad de trabajo y esfuerzo que hemos de hacer y poner en esa precampaña. Nosotros contamos con las particularidades de las distintas fuerzas del pensamiento, contamos con los muchos que somos y ellos cuentan sólo con un hombre. Nosotros si tenemos el tupe de decir que tenemos candidatos para rato, porque la política no se acaba en el 2012, ahora es que nos definimos ante la historia y nuestro destino se hace en la detentación del poder para demostrar que no es un fin, sino una responsabilidad que es otorgada por el pueblo para llevar las riendas de la Nación y brindar progreso y bienestar para la gente.
De tal manera que solo la juventud es lo suficientemente pura como para transformar la democracia, por eso la utilizaremos como nuestro último cartucho para lograr nuestros objetivos, y avanzaremos juntos con el pueblo en el tiempo y sus circunstancias, acompañados de la fe y el amor por nuestro país, pues así como San Miguel Arcángel combatió y derroto al demonio, nosotros haremos morder el polvo a quien tanto daño le ha hecho a nuestra República.
EL PODER POPULAR
El Poder Popular no existe en este país, es un eufemismo. Se ha convertido en una burda expresión genérica usada de manera repetitiva durante los últimos años para inferir igualdad. En ningún artículo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela aparece la definición de dicho poder. Mucho menos aparece mencionado. Por eso es importante desenmascarar este artilugio verbal y escrito que en su contenido esconde la naturaleza del modelo político impuesto en la actualidad, la democracia representativa, y en definitiva de quien efectivamente gobierna: el Poder Ejecutivo, el aparato despótico del Presidente de la República quien es el responsable de las líneas políticas de imposición.
De entrada podemos asumir que el Poder Popular no tiene ningún tipo de definición jurídica, mucho menos política: en la reforma constitucional del 2007 estaba planteado aun sin definición formal en el artículo 70 y el pueblo venezolano lo rechazó con mayoría de votos.
Pero para descubrir que lo que plantea el PSUV es una gran farsa, basta con revisar algunos de sus documentos usados para el adoctrinamiento político y su Libro Rojo: el poder popular (PP), define al socialismo del siglo XXI conjuntamente con la propiedad social de los medios de producción. Es el poder que emana del pueblo; no es la democracia representativa, es el ejercicio efectivo a través de la organización y la participación real de la amplia mayoría de un pueblo en la decisión de los asuntos básicos que le conciernen; asumen que para acabar con la pobreza, es preciso darles el poder a los pobres y construir el socialismo (Demagogia). Afirman que ese poder nace de la participación y el protagonismo del pueblo y el partido es el propulsor de esa participación e instrumento para la construcción del socialismo (democracia participativa y protagónica). Entre otras cosas, el partido enmarca sus líneas estratégicas para la construcción del PP en la elaboración, formulación, control previo y posterior en la ejecución de los programas de gobierno, con sentido de igualdad, humanismo y bajo principios socialistas, en el proceso generador de la NUEVA HEGEMONÍA DEL PODER (Supremacía, control y despotismo).
De tal manera, que esto se ha convertido en una gran patraña argumentativa por parte del partido de Gobierno, queriendo disfrazar con ficción la constitución de organizaciones al servicio del régimen como los consejos obreros y campesinos chinos o los comités de defensa de la revolución cubana. NO PUEDE SER POPULAR un poder emanado desde Miraflores. Realmente, el poder se origina en la cúpula del gobierno, desde arriba hacia abajo, todo lo contrario a las iniciativas de prácticas democráticas. Esta entelequia se evidencia en los únicos espacios donde aparece la palabra “Poder Popular”: en los nombres de los Ministerios, los mismos son parte del Poder Ejecutivo (Chávez es el Pueblo).
No ha existido en lo que va de régimen, iniciativa alguna de origen de base. Siempre será Chávez quien analice, valore y decida lo conveniente. Todo corresponde a los criterios propios del máximo líder, figura mesiánica que se encuentra por encima de todo posible surgimiento de liderazgo fresco e innovador de las causas del pueblo.
Los acólitos del Chavismo y demás ciudadanos que han sido engañados sólo tienen un deber, cumplir con el cumplimiento de la doctrina PSUVista, que en términos generales direcciona el pensamiento en función de defender al líder máximo en la ejecución de sus propósitos, mediante organizaciones fingidas en el marco de un imaginario ilusorio donde enemigos internos y/o externos están siempre al acecho para desviar la atención a lo que verdaderamente pasa: la participación política del individuo en los procesos de cambio y transformación del país, no existe.
En Venezuela, socialismo es lo mismo que autoritarismo, es lo mismo que apariencias. La intención de sembrar en el pensamiento político de los venezolanos nomenclaturas vacías de contenidos, no será posible en tierra de libertadores. Jamás podrán en este país avanzar en su propósito de rendir a hombres y mujeres mediante el sistemático bombardeo de mensajes a través de los medios públicos de difusión de masas. No en vano son los mecanismos de coerción a la libre expresión y pensamiento desde la AN.
La soberanía emana del pueblo soberano y reside intransferiblemente en el pueblo como lo dice el artículo 5 de nuestra Constitución, además los órganos del Estado emanan de ella y a ella están sometidos.
De manera que el mensaje que queremos hacer llegar a los abaratados pensadores del socialismo del siglo XXI, inmerecidos del clamor y la confianza del pueblo, es a que desistan de sus disminuidas agendas y se rindan ante la verdad y la justicia histórica, para abrir paso entonces y definitivamente al progreso y la solución de los verdaderos problemas de todos los venezolanos.
Dijo Chávez una vez:
“No hay nada más peligroso que la verdad”
Roderick Navarro
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Nos tienen miedo porque no tenemos miedo.
Nos tienen miedo, los que han intentado poner freno a nuestro verbo, los que fueron superados por la historia política de nuestro país. Nos temen porque sienten impotencia, porque representan el pasado del que quisieron desmarcarse.
Nos tienen miedo porque no venderemos nunca nuestros principios ni nuestros valores, no dejaremos que los indecentes de la política detengan el imparable paso al que vamos. Nos tienen miedo porque no nos plegamos a sus pretensiones de permanecer en el poder ni somos parte de sus desordenadas aventuras en la política, pues hemos hecho de la política una labor noble y responsable. Por irrumpir en la palestra pública, por convertirnos en el preludio a los nuevos tiempos de cambio y transformación; por entender que el futuro se conquista y que es nuestra responsabilidad construirlo, hoy nos tienen miedo.
Hemos pasado de la indignación a la acción y de la acción a la organización. Nuestro espíritu pacífico y democrático es inquebrantable, y dejamos la protesta aislada y estéril por la que es útil, propositiva y participativa, por eso, también nos tienen miedo.
Entendimos que los jóvenes somos protagonistas del cambio, no constantes espectadores de las crisis.
Nos tienen miedo y nos persiguen, porque el reconocimiento les causa profunda envidia, porque no pueden entender que estamos cambiando la forma de hacer política en Venezuela y que queremos que entiendan, reconozcan y acepten los éxitos alcanzados en la recuperación política del Movimiento Estudiantil, de la Universidad y el País. Ellos saben y nosotros sabemos que son un grupo minúsculo pero poderoso que quiere hacer de la Universidad un feudo enmarcado en los mezquinos límites de sus aspiraciones e incapacidades personales, que buscan con la indolencia y acaso también con la violencia, acabar con la autonomía y hacer las mismas del rojo, las de Miraflores.
Piensan que estando solo lo necesario, diciendo solo lo indispensable y financiando lo suficiente se creen con el derecho de codearse de tu a tu, con quienes activamos permanentemente y asumimos nuestro compromiso y lealtad Ucevista, sin mezquindades, como la primera prioridad de nuestras vidas y a ello supeditamos todas nuestras responsabilidades y acciones. Esos mismos que todo lo critican pero no construyen nada.
Esos también nos tienen miedo.
Los testimonios a partir del resentimiento y el rencor son producto del miedo que tienen de esta gesta, la de la Generación del Bicentenario, quienes tenemos la convicción de que no podemos ser como los de siempre, los que no pueden aceptar la diversidad y el disenso, los que aspiran al monolitismo, la incondicionalidad y la ciega fidelidad. Servidores de pasado en copa nueva que ven como un peligro potencial el desarrollo de una organización fresca, dinámica y moderna, que renace de las gloriosas gestas del Movimiento Estudiantil en la que hacemos honores a las tradiciones gremiales que hemos asumido y que hoy, ellos mismos se enquistan y desde allí reclaman su espacio en la vida política de los jóvenes y del pueblo venezolano, como demostración agena de que los protagonistas y los instrumentos para el cambio social y la transformación universitaria se generan una y otra vez a partir de las necesidades de los procesos. Por eso, nos tienen miedo.
Se indignan al ver nuestros logros y superaciones que ya la historia no les permite hacer ni alcanzar, se increpan sus corazones porque pretenden poner al pueblo contra nosotros y no entienden que somos el pueblo, ese pueblo que alebresta el animo de las calles y de punta a punta arropa el cielo con nuestras manos al aire, fuertes ante el verbo brillante de nuestras conciencias que frías, acompañan a los ardientes y salvajes corazones de los jóvenes venezolanos.
Hemos desmarcado de nuestro andar el de los que nos señalan arbitrariamente sin saber que ellos mismos serán los que terminaran señalados por la historia y serán demandados por sus faltas, por sus injurias y por sus retaliaciones políticas que irrespetan el pudor de ella, a la que defendemos y creemos.
Hoy alzamos la voz con nuestros compañeros de lucha, con la Universidad, con el País. No tenemos que hablar de fracasos porque nuestro camino esta llena de éxitos. No tenemos que esperar que la historia nos absuelva, porque nuestra moral, nuestra conciencia, nuestra actividad y nuestro ejemplo de cara a los que nos conocen y comparten con nosotros los mismos sueños y luchas, nos absuelven y nos reivindican. Y estamos seguros de que superaremos este momento de la historia donde el Status Quo y los tradicionales paradigmas de la sociedad se imponen desde los Poderes del Estado, sin necesidad de que otros hombres asuman lo que estamos dispuestos a llevar hasta sus ultimas consecuencias. Esta generación tiene la fuerza y la razón.
Por eso amigas y amigos, siempre al lado de ustedes,
…NO TENEMOS MIEDO.
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Hermanos Electorales
A VOTAR
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