MI JUSTA POSTURA

La verdad es exclusivamente hija del tiempo. El 10 de Enero, el día que se tenía que juramentar el presidente electo Chávez, yo asumí públicamente la postura de que no reconocía el gobierno de facto de Nicolás Maduro por varias razones que son de naturaleza repugnante:

En primer lugar, ese día terminaba un período presidencial como está establecido en la ley, y por lo tanto cesaba en sus funciones como vicepresidente de la República. Y a pesar de que la gestión fue reelecta, por la paz de la Nación se debían cumplir las formalidades que están establecidas, pues la constitución no es un libro de reglas y normas llevado entre panas, es la carta magna por la que debe regirse la administración del Estado. Eso es lo que hubiera ocurrido en país serio donde hay Estado de derecho y democracia. Quedo evidenciado que no es así el caso de nuestro país.

En segundo lugar, si no podía juramentarse Chávez, la constitución establece que se tenía que juramentar el presidente de la AN. Ese paso no se cumplió, y el TSJ abusando del poder, moldeó la ley y bajo sentencia decretó continuidad administrativa.

En tercer lugar, esto trae como consecuencia la grave situación institucional en el marco de las fuerzas armadas: el comandante en Jefe de las fuerzas Armadas de Venezuela paso a ser Maduro sin cumplir con los requisitos que están establecidos en la ley, de la manera más ilegal y tramposa, con la anuencia del Ministro de la Defensa, el Almirante sin tropas, Diego Molero, de vergonzoso prontuario y evidente apoyo a la dictadura de los hermanos Castro.

En cuarto lugar, sabíamos que el presidente estaba muy grave y no podía gobernar. Por eso se emprendió la protesta de la embajada de Cuba y en la DEM exigiendo la verdad. El presidente no volvería más y Maduro dijo que si lo haría, siempre. El usurpador jugó de manera perversa con la muerte del presidente.

En quinto lugar, se establece una junta cívico-militar de gobierno para conducir a la República disfrazada con el nombre de “dirección político-militar de la revolución”, y ¿cuándo en la historia han sucedido estas cosas? Cuando han ocurrido golpes de Estado. Es decir, aquí hubo un golpe de Estado avalado por los poderes públicos súbditos del poder ejecutivo. Para mí por estas razones, no hay una democracia ordinaria en la Venezuela que hoy vivimos.

De tal manera, que en este juego macabro por mantenerse en el poder, la única salida es demostrar que son demócratas a carta cabal, y por eso plantean las elecciones luego de toda esa serie de grandes abusos ante las narices de todos nosotros. Por eso yo creo que, estas elecciones del 14 de Abril legitiman al régimen como Democracia Totalitaria con todas sus fechorías.

Estoy indignado. Estoy en contra de que se acepte legitimar lo ilegitimo, en contra estoy de esta desgraciada dictadura y desconozco las irresponsables consecuencias de los actos de quienes avalan lo que he dicho. Sabemos lo que va a pasar, y por eso estoy en contra de la comparsa y el jugueteo, estoy en contra de que se siga jugando con la esperanza de la gente, porque si bien la agenda electoral es una salida cuando hay un Estado liberal democrático, no es el único mecanismo que tenemos para hacer respetar la ley cuando no lo hay. Por eso, hoy cuando manifiesto esta postura, sé muy bien que no será del agrado de muchos y me ganare los peores deseos, muchos de mis lectores con asombro entenderán lo que digo pero estarán en mi contra, sin embargo en verdad les digo: recordaran sin darse cuenta este momento cuando sea restituido el hilo constitucional, porque nadie decreta el fin de la política, más bien los precisos momentos en ella. Los venezolanos merecemos que nos representen quienes de verdad no tengan otro interés sino el de que seamos libres para caminar al desarrollo, pues allí yace la esperanza de un cambio profundo cultural y ético para salir de esta Venezuela llena de ilusiones y falsas promesas.

Existen un conjunto de reglas condensadas en la Constitución. En el momento en que un grupo gobierna para una sola facción violando esas reglas, no debe parecer extraño o acaso ilegítimo que el hombre libre se disponga a restituir el orden establecido en la ley.

Hago uso de mi libertad política para decir lo que pienso, actuar y asumir las consecuencias propias de mi idealismo, no tengo miedo a equivocarme ni a ser reprobado, porque de todo lo que he hecho siempre he aprendido, y fundamentalmente, porque no puedo actuar en contra de mis convicciones: no puedo actuar en mi contra, porque hacerlo es actuar en contra de la Nación y de las personas que yo amo. Rechazo renunciar a mi dignidad, porque eso es pulverizar la posibilidad de mi Libertad.

En una democracia totalitaria no existe partido de oposición, porque el régimen lo controla todo y la oposición pasa a ser cómplice. Hago votos para que en un último aliento, esta decadencia termine derrumbándose por la capacidad de razonar de los hombres. Si fuere así por un momento, en esta
coyuntura, alzaremos la bandera de la Libertad más temprano que tarde en nuestra Patria.

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Acerca de

Estudiante de Ciencias Políticas. Fuí Presidente de la FCU-UCV en el 2010. Miembro de Venezuela Futura. Miembro de la Red Democracia Joven de las Américas. Político y escritor. La Libertad es mi valor supremo. Rod Navarro

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Publicado en Manifiestos

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